Tras la lectura de los dos textos propuestos de Javier Echevarría Ezponda y Raffaele Simone, comprobamos que ambos tienen una visión muy distinta e incluso contraria sobre los cambios tecnológicos.
Raffaele Simone defiende que el uso de las nuevas tecnologías, en la mayoría de los casos destroza la lengua y su utilización formal. Defiende una inteligencia por tanto simultánea, en la que la escritura y el habla desarrollan más nuestra actividad mental.
Javier Echevarría tiene una visión muy positiva sobre la evolución de la tecnología porque favorece la transmisión de la lengua asumiendo que implique cambios y adaptaciones a las competencias lingüísticas. La web es un medio social que facilita la comunicación y el acceso a la información que ha roto con la línea espacio-temporal a un ritmo vertiginoso.
Creo que lo mejor es tener en cuenta ambas opiniones para sacar una buena conclusión al respecto. Es necesario que la tecnología y sus innovaciones vayan de la mano de la lengua y no se pierdan valores ya adquiridos. Por ejemplo, el uso de las redes sociales, del teléfono móvil, etc, en ocasiones, por no decir la mayoría de las veces, destrozan el lenguaje para economizar y esto tiene sus peculiaridades y sus peligros.
No creo en absoluto que este nuevo lenguaje llamémosle virtual tenga por qué ser vacío e incorrecto sino que como ya lo hacíamos con los demás medios tendrá unos ámbitos más correctos y unos más espontáneos. Salvando las distancias sí que es necesario pensar y recapacitar sobre los que nos comenta Simone, de hecho, el libro, la lectura y la escritura sobre un papel han dado y darán a lo largo de la historia mucho de sí.
Ana Belén Alarcón Guijarro
No hay comentarios:
Publicar un comentario